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Ramón Latorre de la Cruz
Premio México de Ciencia y Tecnología
2007
La originalidad y el impacto internacional que ha tenido la investigación de Ramón Latorre en el campo de la biofísica, especialmente sus aportaciones al conocimiento de la conducta de los canales iónicos en las neuronas y las fibras musculares, fueron fundamentales para su elección como “Premio México de Ciencia y Tecnología 2007”.
Actualmente es profesor del Departamento de Neurociencias de la Universidad de Valparaíso, Chile. Obtuvo su título de Bioquímico en 1966 y de Doctor en Ciencias, con Mención en Biología en 1969 en la Universidad de Chile. Después, ganó una beca para trabajar por tres años en el Laboratorio de Biofísica del National Institute of Health de Estados Unidos.
Terminado ese periodo regresó a Chile para desempeñarse como profesor asistente de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y en 1972 regresó a Estados Unidos como científico visitante del departamento de Fisiología de la Universidad de Duke, y más tarde, fue profesor asistente en el departamento de Ciencias Fisiológicas y Farmacológicas de la Universidad de Chicago.
En 1977 se trasladó a la Escuela de Medicina de la Universidad de Harvard, donde en 1981 recibió el grado de profesor asociado. Durante este periodo demostró --en tejido muscular-- la existencia de los "canales iónicos", descubrimiento casi simultáneo con otros equipos científicos. En 1983 regresó a su país como profesor de Fisiología Celular en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile, y al año siguiente formó el Centro de Estudios Científicos (CECS), junto a Claudio Teitelboim.
Los canales iónicos
Considerado su principal aporte científico, el descubrimiento de los canales iónicos lo llevó al reconocimiento internacional. Estas moléculas son los interlocutores entre el mundo exterior y las neuronas, entre unas y otras neuronas, entre los nervios y los músculos. Los canales iónicos son capaces de cambiar la mecánica de una fibra muscular o de inducir la liberación de una hormona. El lenguaje de estos canales es un lenguaje eléctrico, mismo que expresan dejando o no pasar a moléculas que llevan una carga eléctrica, positiva o negativa.
Por ello son los directamente responsables según las palabras de Latorre, de decir un No o un Si a la comunicación entre las neuronas, a la contracción muscular, a la secreción de hormonas y a muchas otras funciones celulares.
Los canales iónicos existen por centenares en una célula, lo que hacía su estudio complejo e impreciso. Aquí surge la creatividad de Latorre, quien concibe una forma de aislar estos canales, de lograr la casi impensable tarea de tener un canal único bajo el ojo del investigador. Un canal incorporado en una membrana que simula a la membrana celular en tanto que es una bicapa lipídica, con la ventaja de que siendo artificial, puede modificarse a voluntad. Este abordaje experimental permitió un avance espectacular en el estudio de la biofísica de los canales, apenas comparable al que más adelante desarrollarían Neher y Sakmann (premio Nobel 1991) para el estudio de canales únicos en microfragmentos de membrana celular. El diseño experimental de las bicapas lipídicas fue sin duda muy importante, pero más importante aún fue la predicción que hicieron Latorre y sus colaboradores de entonces en el NIH, de que el estímulo no modifica la capacidad de conducir del canal, sino lo que cambia es la probabilidad de que el canal se encuentre abierto o cerrado. Este, que es ahora un concepto de libro de texto, y es de lo primero que aprende un estudiante de biofísica, fue el resultado de una afortunada conjunción entre la técnica y la mente brillante de Latorre y sus colaboradores.
Los canales tienen entre ellos, diferencias de todo tipo, y es imposible que un individuo pueda conocerlas todas. Latorre eligió los canales de potasio y de entre ellos, los activados por calcio, que juegan un papel clave en la contracción muscular. Estos canales obtenidos de la membrana del músculo esquelético, reconstituidos en la bicapa lipídica, fueron estudiados por Latorre en todos sus aspectos: su arquitectura molecular, la existencia de subunidades, la cinética y la selectividad de la conductancia iónica, el mecanismo de su activación. En esta trayectoria encontró dos venenos, la caribdotoxina y la iberotoxina, obtenidos de un alacrán y de un reptil y al tiempo que explicaba el mecanismo de su toxicidad los utilizaba como herramientas muy selectivas para profundizar en el conocimiento de su objeto de estudio. Estas toxinas son ahora elementos indispensables del arsenal de trabajo de todo investigador interesado en los canales de potasio.
Hacia los años 90, Latorre no pudo dejar de advertir las enormes ventajas que ofrecía el advenimiento de las técnicas de la biología molecular, y es así que en colaboración con un investigador argentino, Enrico Stefani y una mexicana, Ligia Toro, clonó por primera vez el canal de potasio activado por calcio de músculo liso y por estudios de mutagénesis, estableció la relación entre la estructura y la función.
Invitado periódicamente a escribir revisiones sobre el estado del campo de estos canales en las mejores revistas, estas revisiones son materia de lectura obligada para todo aquél interesado en los canales de potasio activados por calcio. El nombre de Ramón Latorre está ya ligado a la historia de estos canales.
Impacto y escuela
El trabajo de Latorre ha tenido un impacto fundamental en el campo de los canales iónicos y se ha publicado en las mejores revistas del área así como en las que son prototipo de aquéllas en las que aparecen los descubrimientos importantes: Nature y Science. Su primer artículo en Nature, en 1969, contiene resultados de su tesis doctoral, desarrollado por entero en Chile y con solo dos autores: Latorre e Hidalgo. Otros cinco artículos más en esta prestigiada revista dan cuenta de la importancia del trabajo de este investigador. Ramón Latorre ha hecho escuela. Ha disfrutado siempre de la presencia de los estudiantes en su laboratorio, y re-fundador del programa de Doctorado en Biología, más de 40 investigadores se han formado bajo su tutoría o se han beneficiado de su colaboración directa.
Antes de regresar a Chile, Ramón Latorre fue agregado científico de su país en Italia. Esta distinción no lo distrajo de su trabajo académico ya que sigue desarrollando una brillante carrera científica que se evidencia por la publicación -como primer autor o corresponsal- de cuatro trabajos en 2007 en las mejores revistas del área. Todo este trabajo ha recibido, naturalmente numerosas distinciones: conferencista invitado en las principales universidades americanas y europeas, miembro del comité editorial de las mejores revistas de fisiología, miembro de las academias científicas más importantes de América Latina y de la National Academy of Sciences de EU. Becario Guggenheim, premiado por la Third World Academy of Sciences, y el premio Nacional en Ciencias Naturales de Chile, entre otras.
El impacto nacional e internacional del trabajo de Ramón Latorre es innegable. Los descubrimientos y las ideas innovadoras de Latorre son ampliamente reconocidos y su trabajo cuenta con más de 8,600 citas. Es el científico con mayor número de citas en Chile y, ciertamente, uno de los más citados en América Latina. |